Aire intramuros, Salud

¿El aire de tu casa es saludable?

A nivel mundial existe muy poco énfasis en la seguridad relacionada con la calidad del aire intramuros, derivado de la epidemia que se vive actualmente, se ha demostrado científicamente que el virus se transmite por vía aérea y aumenta su potencial en zonas cerradas y carentes de ventilación.

Los espacios cerrados y su calidad del aire deben ser considerados prioritarios para la salud de las personas, ya que de esto derivan otros aspectos importantes, como el desempeño, la eficiencia, así como los costos asociados por las ausencias e incapacidades laborales.

Los estudios científicos muestran que las enfermedades respiratorias por exceso de humedad favorecen el crecimiento de hongos, malestares en la cabeza, ojos, nariz, garganta y estados de ánimo, siendo estos, efectos de un aire de mala calidad.

Estudios realizados por la organización Mundial de la Salud, muestran que las personas pasan entre un 75 a 90 porciento de su vida en espacios interiores, respirando aire de mala calidad el cual se encuentra entre 3 y 7 veces más viciado que el aire exterior y con mayor presencia de virus y bacterias que en el aire ambiente. En este sentido cobra relevancia mantener una buena calidad del aire intramuros.

Uno de los principales gases con mayor presencia es el dióxido de carbono CO2 que al encontrarse en niveles superiores a los 800 ppm, comienzan a aparecer malestares en las personas, tales como cefalea, ansiedad, fatiga, apatía, y somnolencia.

La presencia de gases, partículas, bacterias y virus presentes en espacios interiores tiene una diversidad de posibles efectos negativos y depende de múltiples factores como es el tipo de edificación, los sistemas de circulación del aire por los espacios interiores y al no contar con sistemas de control se favorece el incremento de la concentración gases, partículas, virus y bacterias.

Una solución rentable es contar con un aire saludable en espacios cerrados buscando un nivel óptimo de calidad del aire intramuros al controlar los niveles recomendados de humedad, temperatura, dióxido de carbono, así como otros gases y partícula, como son las PM10 (materia particulada con un diámetro de 10 micrometros) y PM2.5 (materia particulada con un diámetro de 2.5 micrometros).

A continuación, ejemplificamos el tamaño de dichas partículas con relación al diámetro de un cabello humano.

El carácter liviano y diminuto de las llamadas partículas finas favorece que permanezcan durante más tiempo en el aire, al compararlas con las más pesadas, lo cual incrementa el riesgo de inhalar altos niveles. No sólo resulta imposible evitar que penetren en la nariz, sino también que, una vez dentro del organismo, se desplacen por la garganta y puedan llegar a los alveolos o, incluso, ingresen en el torrente sanguíneo. De todas las partículas finas, las que mayor riesgo presentan para la salud son las partículas PM2.5 y entre las principales afectaciones que provoca se cuentan:

Muerte prematura. Numerosos estudios han encontrado una correlación entre la exposición a las partículas finas como las PM2.5 y la muerte prematura por enfermedad cardíaca y pulmonar.

Enfermedades respiratorias. Se sabe que las partículas finas desencadenan o empeoran enfermedades crónicas como asma, ataque cardíaco, bronquitis y otros problemas respiratorios. En este caso, la sintomatología puede ir desde la sensación de opresión en el pecho y la dificultad para respirar hasta la sibilancia (pitos al respirar).

Irritación. Tanto en los ojos como en la garganta y la nariz.

En la actualidad, un gran problema es cuando el material biológico (virus y bacterias) se adhiere y transporta en las PM2.5 reproduciéndose a gran velocidad gracias a la temperatura y humedad, facilitando su depósito en los alveolos, en consecuencia, entrando al cuerpo humano y resultando en el inicio de graves problemas al sistema respiratorio y al ser humano.

A continuación, ejemplificamos el tamaño de la materia particulada con relación a ciertos virus y bacterias.

Beneficios de utilizar lampara UVC para desinfectar ambientes.

La aplicación de la Luz Ultravioleta (UV-C) como germicida en los sistemas de ventilación, calefacción y aire acondicionado (HVAC por sus siglas en inglés), para mejorar la calidad de aire interior de los ambientes en edificios, casas habitación, oficinas, etc., logrando eliminar la carga bacteriana del aire,  como una medida para controlar la propagación de virus en aire, entre otras.

Considerando que el ojo humano es capaz de ver longitudes de onda entre 380 a 750 nm (nanómetros), la luz Ultravioleta-C o científicamente dicho, la emisión de ondas electromagnéticas con longitud de onda entre los 200 a 280 nm (nanómetros) denominada comúnmente cómo UV de onda Corta (UV-C), es la más efectiva cómo función germicida.

Comercialmente la UV-C se consigue a través de la irradiación en forma de luz, que actúa como germicida, eliminando microorganismos vía aérea cuando estos son irradiados por la onda de luz UV-C la cual penetra y rompe la pared que protege el material genético del microorganismo (ADN), dañando así su estructura destruyéndolo y así evitando su reproducción.

En la actualidad pasamos cada vez más tiempo en espacios cerrados o poco ventilados como por ejemplo escuelas ,restaurante, cines, hospitales  y lugares de trabajo,  siendo establecimientos con alto riesgo potencial para la transmisión de diferentes enfermedades, ya que se incrementa la carga viral suspendida en el ambiente y como una solución altamente efectiva, amigable con el medio ambiente y sin poner en riesgo la salud es aplicar luz UV-C en espacios, para reducir o eliminar la carga viral, asegurando espacios limpios y seguros, en UNITVITA tenemos una amplia gama de productos que usan esta tecnología y además te capacitamos para operar nuestros equipos.

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